SALTA: Hospital Público Materno Infantil (HPMI) informó que en la última semana se registró un fuerte incremento en la demanda de su guardia pediátrica, con picos de hasta 350 consultas diarias. Según detallaron desde la institución, la mayoría de los casos corresponden a cuadros respiratorios de baja complejidad.
Este aumento en la afluencia de pacientes genera demoras que pueden extenderse hasta seis horas para aquellos casos considerados no urgentes. En este contexto, autoridades del hospital alertaron sobre episodios de malestar y situaciones de violencia hacia el personal de salud, que se encuentra trabajando al límite de su capacidad operativa.
Desde el HPMI solicitaron a la comunidad mantener el respeto y la tolerancia, al tiempo que recordaron que la atención se organiza bajo el sistema de clasificación por colores, conocido como Triage, que prioriza a los pacientes según la gravedad de su estado.
En este esquema, los casos clasificados como rojo reciben atención inmediata por tratarse de emergencias críticas; los niveles naranja y amarillo corresponden a urgencias que requieren intervención en el corto plazo; mientras que los pacientes verdes y azules presentan cuadros leves, por lo que pueden esperar o ser derivados a centros de salud de menor complejidad.
La jefa de Emergencia Pediátrica, la Giselle Iriarte, explicó que “es fundamental priorizar la atención de quienes tienen riesgo de vida” y advirtió que los pacientes con clasificación verde tendrán tiempos de espera prolongados.
Por su parte, el coordinador de la Red de Pediatría, el Edgardo Camacho, recomendó acudir a centros de salud cercanos o consultar con el pediatra de cabecera ante síntomas leves como tos, congestión o fiebre moderada.
Asimismo, se recordó a la población cuáles son las señales de alarma que requieren atención inmediata: fiebre alta persistente, dificultad para respirar, decaimiento extremo, coloración azulada en labios o piel, y tos intensa que impida la alimentación o el descanso.
Finalmente, los profesionales insistieron en reforzar las medidas de prevención para evitar la propagación de enfermedades respiratorias. Entre ellas, no enviar a los niños a la escuela si presentan síntomas, mantener el calendario de vacunación al día, ventilar los ambientes, lavarse las manos con frecuencia, promover la lactancia materna y cubrirse con el pliegue del codo al toser o estornudar