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Dos ciclistas y un ingeniero especialista en movilidad critican las rejillas céntricas

Quienes se desplazan pedaleando por la ciudad observan con preocupación las medidas y el discurso de la municipalidad de Salta, en cuanto al uso de bicicletas.

Después de que un ciclista sufriera un accidente, cuando una rueda cayera en una rejilla colocada recientemente en el microcentro salteño, muchos advirtieron que esa obra podía ser una trampa para bicicletas.

La viralización de las fotos llevó a la municipalidad a reaccionar: tomaron la medida de pintar de amarillas las rejillas y pusieron un cartel de peligro.


El intendente Gustavo Sáenz defendió las obras haciendo hincapié en que “es la única forma de que pueda drenar el agua como corresponde”. Y añadió: “Las bicicletas no pueden ir por ahí porque son carriles selectivos para el transporte público masivo de pasajeros. O sea, la bicicleta no puede ir por ese lugar, habrá que concientizar que así no sea o sino buscar una solución alternativa. Si no estaríamos autorizando a que vayan por un lugar que no corresponde”, dijo. Acotó: “Y las rejillas no están en la senda peatonal tampoco, la gente sabe que no tiene que cruzar por ahí. Son muchas cosas que tenemos que ir aprendiendo los salteños, que hay que respetar las ordenanzas”.

Andrea Verdún Sajama: “Este tipo de discurso lo que genera es desalentar el uso de la bicicleta y promover la violencia vial”


Los usuarios bicicleta tienen otro punto de vista

Andrea Verdún Sajama, integrante de Mujeres Bici-bles, dijo que ve con preocupación que el intendente culpabilice a los ciclistas urbanos puesto que desde el Municipio no dejan de mostrarse como un organismo a favor de la movilidad sustentable: “este tipo de discurso lo que genera es desalentar el uso de la bicicleta y promover la violencia vial”. 

“Van a generar que quienes tienen el valor de elegir la bicicleta para circular por la ciudad se pasen a la moto, que es mucho más peligroso, de las 200 muertes anuales (2018) por siniestros viales, 97 fueron de motociclistas”, agregó Sajama.


Señaló, además, que actualmente hay un spot del municipio que invita a ciclistas a circular por la derecha, mientras por otro lado, el intendente dice que no pueden circular por ahí.

Por último hizo hincapié en que los ciclistas no pueden circular por izquierda en Belgrano, porque no han logrado que los automovilistas no se estacionen en doble fila por la Farmacia, el Colegio y la Escuela que se encuentra en esa cuadra.

"La Belgrano es muy conflictiva porque por la derecha tenés un "carril exclusivo" que no se respeta y por la izquierda no solo es el carril rápido, sino que corrés el riesgo de las puertas que se pueden abrir de los autos estacionados y peor aún los parados en doble fila".

Ignacio Mendieta, exintegrante de la agrupación Anda la Bici, mencionó que esas rejas son un peligro y recordó que hace unos meses los bomberos tuvieron que ayudar a un caballo que metió la pata en una de esas por Grand Bourg.

“Sobre lo que dice el intendente o lo que fue la respuesta generalizada de diferentes áreas del municipio es una forma de lavarse las manos, echarle la culpa al otro y no a los vagos mentales de sus ingenieros que piensan la ciudad sólo desde sus autos particulares, que no prevén que la gente también se mueve en bici, o a pata. Por seguridad las bicicletas deben circular por mano derecha, la Belgrano es muy conflictiva porque por la derecha tenés un "carril exclusivo" que no se respeta y por la izquierda no solo es el carril rápido, sino que corrés el riesgo de las puertas que se pueden abrir de los autos estacionados y peor aún los parados en doble fila. En todo caso si no quiere que se circule por la derecha, que se levante el estacionamiento de la mano izquierda y se convierta en bicisenda, ahí se gana un espacio muerto de estacionamiento por una vía de circulación; se despeja la vereda y gana fluidez el tránsito”, dijo.


El testimonio de un especialista


“En mi opinión ese tipo de rejas deberían desterrarse por completo del catálogo de infraestructura urbana para siempre”,

Juan Del Valle es ingeniero especialista en movilidad y a través de distintas fotos analizó, desde Bariloche, donde actualmente vive, el problema suscitado en Salta.

El diálogo empezó con contundencia: “En mi opinión ese tipo de rejas deberían desterrarse por completo del catálogo de infraestructura urbana para siempre”, dijo y añadió que no se trata de la seguridad de los ciclistas solamente, sino de un problema de accesibilidad en general y de la flexibilidad de la infraestructura.

“Suponer que por ahí no va a pasar nunca un ciclista o una persona con silla de ruedas es pensar que nada va a cambiar nunca. Que no va a cerrarse la vereda por reparaciones, que no van a cambiar las manos de las calles, que no va a cambiar el uso de ese carril en los próximos 20 a 50 años”, añadió Juan Del Valle.


Indicó, además, que esas rejillas son un peligro para alguien que va en moto por la calle transversal y trata de frenar o girar sobre el acero: con un poco de humedad la adherencia es casi nula. “Por otro lado una reja "accesible" (sin ranuras de más de 2cm de ancho y que no sean longitudinales) puede tener la misma capacidad hidráulica que esta, y sin generar riesgos”, acotó.

El especialista también dijo que el tema hidráulico no lo convence. “La capacidad de transporte de agua de una cuneta lateral de una calle es muy baja. En general esa capacidad tan baja es la que hace necesario poner sumideros cada cierta distancia. Habría que ver los cálculos que llevaron a esta solución, pero lo más común es que si la calle se inunda no suele ser un problema de capacidad del sumidero, sino que hay mucha distancia entre sumideros (superando la capacidad de la cuneta) o que el caño que discurre bajo la calle desborda. No puedo hablar específicamente de este caso porque no es público ese cálculo”, dijo. Acotó que en cualquier caso la solución que lleva a una reja en medio de la calzada (para el que circula por la calle perpendicular) se desaconseja totalmente. “Los sumideros deben estar fuera del espacio de circulación siempre que sea posible. Si no es posible, las rejas tienen que cumplir dos requisitos de seguridad: superficie antideslizante (por ejemplo en CABA las rejas del subte A) y que sean atravesables por personas con silla de ruedas o bici. Y aun así estas rejas no conviene ponerlas en zonas donde los vehículos doblan, porque tienen menos adherencia que el pavimento”, sentenció.

Por último expresó que leyó en twitter que alguien proponía que se le agregue una malla desplegada soldada encima para mejorar la adherencia y evitar que se claven las ruedas de bicis. “Habría que ver qué tamaño de agujeros y espesor, pero no sería mala idea”, dijo.


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