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Amor sin límites: un chofer de colectivos lleva todos los días a su esposa con Alzheimer para no dejarla sola



Amor sin límites: Un chofer de colectivos lleva todos los días a su esposa con Alzheimer para no dejarla sola.

La triste historia de Mario Núñez ocurre en Chile y como no tiene quien cuide a su compañera de toda la vida debe llevarla con él a sus jornadas laborales.

CHILE-. Todos los días Mario Núñez sale a trabajar pero sus jornadas laborales tienen una particularidad: siempre lo acompaña su esposa Fresia. El chofer de colectivos no quiere dejar sola a su compañera de toda la vida que sufre de Alzheimer.
Esta tierna y triste historia ocurre en Coquimbo (Chile) donde el hombre de 71 años debe salir a ganarse la vida por la difícil realidad económica que atraviesa y para costear los medicamentos de su esposa, a quien conoce desde hace más de tres décadas.
Debido al avanzado estado de su enfermedad: la mujer no tiene autonomía y apenas conecta con la realidad, Mario no puede dejarla sola. Y como no tiene quien la cuide debe llevarla con él.
"Haga frío o calor, o como sea que esté el clima, tengo que levantarla. A mí me da pena hacerlo, porque la veo durmiendo y no quisiera. Le pongo su ropa, le lavo los dientes, tengo que llevarla al baño y limpiarla cuando hace sus necesidades porque ella no es autónoma para hacerse sus cosas", contó al diario El día de Chile, este chofer que una vez listo se sube al colectivo con su esposa en el primer asiento y maneja junto a ella durante 10 horas.
Esta historia se hizo viral luego de que una usuaria de Facebook la compartiera en redes sociales. "Me subí a la micro y todos los días es una historia distinta... Pero esta me duele. La señora que va durmiendo es esposa del conductor, ella tiene Alzheimer y lamentablemente tiene que salir a trabajar con ella porque su jubilación no les alcanza para vivir... Ni siquiera para pagarle a una persona para que la cuide", publicó Ximena Ledesma cuya cuenta es Sideral Mágica.
Por su parte, el chofer de colectivos contó con tristeza al diario chileno: “se me ha caído del micro, a veces va durmiendo o le da frío, tiene ganas de ir al baño y debe hacer en un tarro (…), yo tengo que agotar todos los medios para poder cumplir con mi obligación de pareja (…), he golpeado muchas puertas pidiendo ayuda, pero no he recibido ninguna respuesta".
Y sobre su esposa dijo que: "lo que sucede es que mi capacidad para cuidarla no es de las mejores por lo colapsado que estoy. Yo no me quiero deshacer de mi señora porque la quiero mucho. Nací de una mujer y por eso las respeto. Nos dan la vida, nos cuidan desde bebés hasta que pasamos a ser personas independientes, entonces, ¿cómo podría yo no quererla? (…). Esto me nace a mí, desde adentro, no es una obligación".

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