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El profesor de los zapatos rotos que conmovió a todos y que se viralizó por el mundo



Indignado, mostró sus suelas rajadas en Twitter y por las donaciones que recibió creó el movimiento “Zapatos de la dignidad”, para ayudar a otros docentes. El último informe señala que Venezuela tiene un 87% de pobres.

José Ibarra explotó de indignación: el arreglo de sus viejos zapatos costaba cuatro veces su sueldo como profesor universitario en Venezuela. Publicó su enojo en Twitter y despertó la solidaridad de su pueblo sumido en una profunda crisis. Acompañó su mensaje con una foto de sus zapatos negros con la suela rota y desde entonces su historia recorrió el mundo.
José es catedrático de la Universidad Central de Venezuela (UCV, pública), la principal del país con casi tres siglos. “No me da pena decirlo: Con estos zapatos me traslado a la UCV a dar clase. Mi sueldo como profesor universitario no me alcanza para pagar el cambio de suela”, escribió el docente, de 41 años.
Licenciado en trabajo social, con una maestría y estudiante de doctorado en salud pública, gana 5,9 millones de bolívares (un dólar con 70 centavos a la tasa del mercado negro) que no alcanzan ni para un kilo de carne por una hiperinflación que llegaría este año a 800.000%.
Recibió donaciones de España, Colombia, y Argentina, entre otros países.

Reparar los zapatos le costaba 20 millones de bolívares, algo fuera de su alcance y un ejemplo de las distorsiones de la colapsada economía venezolana. Desde que publicó el tuit, José recibió donaciones de calzado -nuevo y usado-, ropa, dinero y cientos de mensajes de apoyo que lo llevaron a crear el movimiento “Zapatos de la dignidad”, para ayudar a otros colegas, según contó a la agencia de noticias AFP.
“El tuit fue una explosión de frustración. Pensé que como no me sigue mucha gente, nadie lo iba a ver, pero se volvió viral y ya he recibido doce pares de zapatos, de los cuales doné nueve, ropa y dinero. Creé el movimiento porque sigo recibiendo donaciones”, relató el profesor, que se quedó con dos pares de zapatos usados y unos deportivos nuevos. De paso, ganó unos 2.900 seguidores en la red social.
No me da pena decirlo: con estos zapatos me traslado a la a dar clase. Mi sueldo como profesor universitario no me alcanza para pagar el cambio de suela pues sale en 20 millones
Ibarra piensa entregar parte del dinero recibido “a los profesores más necesitados para que compren comida”. Varios “se han desmayado porque no comen bien”, se lamenta. Algunos de sus colegas de universidades públicas mantienen un paro intermitente desde hace casi un mes, exigiendo mejoras salariales.
El caso del profesor tuvo repercusión fuera de Venezuela, con ofertas de donaciones desde la Argentina, Colombia y España. Sus zapatos estaban rotos de tanto caminar por la falta de micros, cuya flota se ha reducido dramáticamente porque los repuestos escasean o resultan impagables.
“Comprar zapatos es imposible. El dinero no me rinde para comprar artículos personales, ni siquiera comida”, contó José Ibarra. Lluvia Habibi, encargado del negocio en la que Ibarra intentó reparar sus zapatos, justifica los altos precios porque los materiales suben constantemente.
Como docente gana 5,9 millones de bolívares, equivalente a 1 dólar con 70 centavos.

.La gente lo que puede es pegar zapatos rotos, pero casi nadie puede pagar un cambio de suela, que ya está en 20 o 30 millones., le dijo Habibi a AFP.
José se apoya en su familia para sobrevivir. A raíz del tuit, una amiga le mandó dinero de México para que “comiera un helado o una pizza”. Ya perdió 15 kilos de peso batallando contra la crisis, agravada por la falta de liquidez, controles a la economía, sanciones de Estados Unidos y la caída de la producción petrolera, que aporta 96% de los ingresos.En su casa hay una vieja máquina de coser que su familia utiliza para entallar la ropa y colocarle parches. Varios adelgazaron y tampoco pueden comprar prendas nuevas.
Un estudio de las principales universidades venezolanas, incluida la UCV, asegura que la pobreza en el país escaló a 87% en 2017, lo que ha empujado a emigrar a cientos de miles en los últimos años, entre ellos muchos profesores. Pero José quiere quedarse. Cree que “Venezuela es rescatable”, comos sus zapatos.


El profesor Ibarra con sus zapatos rotos, repararlos le costaba 20 millones de bolívares. y el gana 5,9 millones como docente universitario.


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