En la localidad de Cobos asistieron a más de 6 mil peregrinos

Como ocurre todos los años, la pequeña localidad camposanteña de Cobos concentró entre el martes y ayer la mayor cantidad de peregrinos de la provincia. 

Este año el total de personas que salieron en peregrinación de diferentes localidades del norte y sur de Salta, y que hicieron noche en ese lugar, superó las 6 mil almas.
Estos datos fueron relevados por las distintas instituciones que trabajaron en materia de seguridad y sanitaria en el lugar.

Una multitudLa histórica localidad camposanteña se vio convulsionada por la presencia de peregrinos cuya cantidad quintuplica a la población de habitantes estimada en mil personas.
Cobos es el último lugar de descanso antes de realizar el tramo final hacia el encuentro con los Santos Patronos: el Señor y la Virgen del Milagro.
Para los caminantes del Milagro, saber que la vivienda de los Vidaurre está cerca, es como haber llegado a las puertas de la Catedral. Las fuerzas se renuevan y la alegría llega a su máximo nivel.
“Creo que este es el mejor momento de mi viaje, Cobos es una enorme luz de esperanza, caminamos por fe pero el sacrificio es elevado; el cansancio, las heridas y los dolores físicos nos van desgastando”, relató un peregrino de Orán.
El hombre se desplazaba por la autopista Nº 9, a solo dos kilómetros de Cobos, junto a otros 800 devotos que partieron desde distintas localidades norteñas como Hipólito Yrigoyen, General Mosconi, Aguas Blancas, Pichanal, Embarcación y Los Toldos, estos últimos salieron en peregrinación el pasado 3 de septiembre y el resto a partir del 6 de este mes.
“Cuando vemos que Cobos está cerca, regresan los cantos, muchos de nuestros pesares disminuyen y damos gracias a Dios por todo eso”, expresó el peregrino.


Un momento único
La gran concentración de peregrinos en un pueblo tan pequeño le da un marco especial al lugar: carpas de campañas, carpas familiares, imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, personas compartiendo una cena, voluntarios sanando heridas, todo se amalgama en un momento único lleno de emociones. 
Personal del hospital, del Ejercito Argentino, de Seguridad Vial, de la Policía de la Provincia y Gendarmería, desde muy temprano estuvieron brindando seguridad y cuidados sanitarios.
Hemos dispuesto de médicos, enfermeros, ambulancias e insumos para atender a los peregrinos. La mayoría tiene una herida, las ampollas en los pies son las más comunes, pero también padecieron otras dolencias. Una persona, por ejemplo, sufrió un principio de infarto y la trasladamos al hospital de Salta, realmente el esfuerzo que realizan es intenso y por allí esto no es tenido muy en cuenta”, manifestó el gerente general del hospital Joaquín Castellanos, Rubén Villalón.
El médico estuvo presente en Cobos coordinando la tarea del personal. 

El último tramoTodos los peregrinos retomaron la marcha temprano en la mañana de ayer, para recorrer el último tramo de 40 kilómetros hacia la capital salteña. “Fue un mundo de gente, por suerte todos fueron atendidos, descansaron y retomaron el camino hacia la Catedral, fue mucho trabajo pero estamos felices, no hay nada más emocionante que verlos llegar, todos lo hacen cantando a pesar de lo cansados y doloridos que están. Luego también nos emociona verlos marcharse y volver a ver nuestro patio vacío pero con hermosos recuerdos”, expresaron don Eusebio Vidaurre y su esposa Victoria, quienes son los artífices de esta gran concentración de peregrinos en lo que ha sido denominada como La Última Posada.
Al despedirse, los peregrinos se fueron emocionados, porque ya estaban a horas de cumplir su objetivo.


FUENTE: EL TRIBUNO DE SALTA EDICION DIGITAL 

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